El presidente de la Asociación de Establecimientos Educativos Privados, Pablo Pereyra, confirmó que tras el reciente acuerdo paritario docente, los colegios privados deberán aplicar un aumento en las cuotas que oscilará entre un 10% y un 15%, e incluso en algunos casos podría ser mayor.
La medida responde directamente al incremento salarial del personal, que representa el principal costo de funcionamiento de las instituciones.
Pereyra explicó que el impacto económico viene golpeando fuerte al sector desde el año pasado. Muchos padres no pudieron completar el pago de las matrículas ni sostener las cuotas durante todo el ciclo lectivo, lo que obligó a numerosas familias a cambiar a sus hijos al sistema público.
“Hubo una gran migración hacia la educación pública durante 2025”, señaló, aunque aclaró que en este inicio de año se observa un leve retorno de algunas familias al sistema privado.
Actualmente, según detalló, hay vacantes disponibles en todos los niveles, siendo el nivel inicial el más afectado por la caída en la matrícula. Esta situación, aseguró, coloca al sector privado en un escenario económico complejo y de alta fragilidad.
Desigualdad en el apoyo estatal
Otro de los puntos que marcó Pereyra fue la desigualdad que existe entre los establecimientos privados. En Salta hay 174 instituciones educativas privadas, pero 54 de ellas no reciben ningún tipo de aporte estatal.
En cambio, las que sí cuentan con subvención tienen cubierto entre el 60% y el 75% del pago de los salarios docentes, lo que les permite sostener su estructura con mayor previsibilidad. Además, indicó que algunos establecimientos vinculados a la Iglesia cuentan con beneficios adicionales, como el no pago de servicios básicos en los edificios donde funcionan.
Esta diferencia, sostuvo, genera una competencia desigual y agrava la situación de las instituciones que dependen exclusivamente de las cuotas que pagan las familias.
Preocupación por el UPD

En otro tramo de la entrevista, Pereyra también expresó su preocupación por el Último Primer Día (UPD), una práctica cada vez más extendida entre estudiantes del último año del secundario.
Advirtió que el año pasado se registraron casos de alumnos que llegaron a clases sin dormir o bajo los efectos del alcohol, lo que generó situaciones de desorden dentro de los establecimientos.
En ese sentido, apeló a la responsabilidad de las familias para evitar estos excesos y acompañar a los jóvenes en el inicio del último año escolar.
Pese a este contexto, el referente educativo aseguró que el sector continúa trabajando para sostener la calidad educativa, aunque reconoció que el escenario económico obliga a tomar decisiones difíciles para garantizar el funcionamiento de las instituciones.

