La 52° edición de la Serenata a Cafayate quedó marcada por una postal que ya es parte de la historia grande del folklore argentino. En un cierre inolvidable en la Bodega Encantada, el Chaqueño Palavecino cantó desde las 6 de la mañana hasta el mediodía, en un show maratónico que rompió su propio récord y emocionó a miles de personas.
El amanecer cafayateño se transformó en mediodía con el público todavía firme, acompañando cada canción de un repertorio que superó los 115 temas. Con su estilo inconfundible, el artista volvió a demostrar por qué es uno de los máximos referentes del folklore y el gran símbolo de la Serenata, logrando una conexión única con la gente que no se movió de su lugar hasta el final.
La actuación se extendió mucho más allá de lo previsto y convirtió la madrugada en una verdadera celebración popular. Entre zambas, chacareras y clásicos de toda su carrera, el Chaqueño sostuvo la intensidad del espectáculo durante seis horas consecutivas, en una muestra de vigencia, entrega y compromiso con su público.
Uno de los momentos más emotivos se vivió cuando pidió que se abrieran los portones para que pudieran ingresar las personas que habían quedado afuera sin entradas. El gesto fue recibido con una ovación y permitió que miles de fanáticos se sumaran a un cierre que quedará en la memoria colectiva.
Durante el show, el cantante también agradeció el acompañamiento del público y destacó el crecimiento que ha tenido el festival a lo largo de los años, asegurando que la Serenata a Cafayate sigue consolidándose como uno de los encuentros culturales más importantes del país.
La edición 2026 volvió a confirmar el lugar que ocupa este festival dentro del calendario folklórico nacional, con una convocatoria multitudinaria y momentos que ya forman parte de la historia. Y una vez más, el Chaqueño fue protagonista de un amanecer que Cafayate no olvidará.
