Un equipo internacional de científicos logró identificar una variante genética que estaría asociada con un menor consumo de tabaco, un hallazgo que abre nuevas perspectivas en la lucha contra la adicción a la nicotina.
La investigación se centró en el gen CHRNB3, que participa en la formación de los receptores nicotínicos en el cerebro. Estos receptores son claves en el proceso de dependencia, ya que se activan cuando la nicotina ingresa al organismo y desencadena la liberación de dopamina, el neurotransmisor relacionado con la sensación de placer y recompensa.

¿Qué encontraron los investigadores?
Los especialistas detectaron una variante específica en este gen que modifica la respuesta del cerebro a la nicotina. Las personas que poseen una copia de esta alteración genética tienden a fumar una cantidad considerablemente menor de cigarrillos por día. En quienes portan dos copias, la reducción del consumo sería todavía más marcada.
La hipótesis principal es que esta variación reduce el efecto gratificante de la nicotina. En otras palabras, el cigarrillo no genera el mismo nivel de recompensa en el cerebro, lo que disminuye la necesidad de repetir el consumo con la misma frecuencia.
Un hallazgo con impacto global
Si bien la variante fue observada con mayor frecuencia en ciertos grupos poblacionales de América Latina, los análisis también detectaron su presencia en personas de otras regiones del mundo, lo que sugiere que el mecanismo biológico podría tener un alcance más amplio.

Los investigadores analizaron información genética de miles de individuos y cruzaron esos datos con sus hábitos de consumo de tabaco. La correlación fue consistente: quienes portaban la variante fumaban menos.
¿Puede convertirse en tratamiento?
Aunque el descubrimiento es prometedor, todavía se encuentra en una etapa de investigación básica. Sin embargo, los especialistas consideran que comprender cómo actúa esta variante genética podría servir de base para desarrollar nuevos medicamentos que imiten su efecto.
Actualmente existen terapias farmacológicas y tratamientos conductuales para dejar de fumar, pero las tasas de recaída siguen siendo altas. Un enfoque basado en la biología genética podría ofrecer una herramienta complementaria más eficaz en el futuro.
La adicción, un fenómeno complejo
Los expertos aclaran que no existe un “gen único” responsable del tabaquismo. La dependencia a la nicotina es el resultado de múltiples factores:
Predisposición genética
Entorno social
Factores psicológicos
Edad de inicio en el consumo
Nivel de estrés
Este nuevo hallazgo no elimina el riesgo de desarrollar adicción, pero ayuda a comprender mejor por qué algunas personas fuman más que otras y por qué a ciertos individuos les resulta más sencillo abandonar el hábito.
Un paso más en la medicina personalizada
El estudio refuerza la idea de que la medicina del futuro será cada vez más personalizada. Identificar variantes genéticas vinculadas a conductas adictivas podría permitir diseñar estrategias específicas para cada paciente, aumentando las probabilidades de éxito en los tratamientos para dejar de fumar.

Mientras tanto, los especialistas insisten en que la mejor medida sigue siendo la prevención y el acceso a programas integrales para abandonar el tabaco, uno de los principales factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares, pulmonares y distintos tipos de cáncer.
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