El Parlamento del Reino Unido aprobó una medida histórica que prohíbe la venta de productos de tabaco a todas las personas nacidas a partir de 2009. La iniciativa busca reducir drásticamente el consumo en las futuras generaciones y consolidar una política de salud pública a largo plazo.

La normativa establece que, año tras año, se irá ampliando el grupo etario alcanzado por la prohibición, lo que en la práctica impedirá que quienes hoy son menores de edad puedan comprar cigarrillos de manera legal en el futuro. El objetivo central es avanzar hacia una sociedad libre de humo, disminuyendo las enfermedades asociadas al consumo de tabaco.
Autoridades destacaron que se trata de una de las regulaciones más estrictas a nivel mundial en materia de control del tabaquismo. Además, se prevén mayores controles sobre la comercialización y sanciones más severas para quienes incumplan la ley.

Si bien la iniciativa recibió amplio respaldo, también generó debate en torno a los límites de la intervención estatal en decisiones individuales. A pesar de ello, el gobierno sostiene que la medida apunta a proteger la salud pública y reducir el impacto del tabaquismo en el sistema sanitario a largo plazo.