Un incendio de gran magnitud arrasó el complejo residencial Wang Fuk Court, en el distrito de Tai Po, en Hong Kong, dejando al menos 55 personas fallecidas y cientos de desaparecidos. El fuego comenzó durante trabajos de refacción que utilizaban andamios de bambú, una práctica habitual en construcciones de la región, pero que contribuyó a la expansión veloz de las llamas.
El complejo contaba con ocho torres de más de 30 pisos. Siete de ellas se vieron gravemente afectadas. El uso de mallas plásticas, lonas y materiales inflamables aceleró la propagación del incendio tanto en las fachadas como en las zonas internas del edificio.
Las autoridades detuvieron a tres trabajadores vinculados a la empresa encargada de la obra, sospechados de negligencia grave en materia de seguridad. Mientras tanto, cientos de residentes fueron evacuados y muchos permanecen en refugios temporales debido a la destrucción parcial del complejo.
Equipos de rescate continúan con la búsqueda de personas desaparecidas, mientras los hospitales atienden a numerosos heridos por quemaduras y humo. La tragedia es considerada una de las más graves que ha vivido Hong Kong en la última década y plantea fuertes cuestionamientos sobre los controles de seguridad en obras de gran altura.
