Hace 30 años, la Argentina despertaba con una noticia que nadie quería creer: Gilda había muerto.
Tenía apenas 34 años. Viajaba junto a su familia y parte de su banda cuando el micro sufrió un terrible accidente en la Ruta Nacional 12, en Entre Ríos.
La tragedia se llevó su vida, la de su madre, su pequeña hija y varios integrantes de su grupo.
Pero lo que nadie podía imaginar aquella madrugada era que Gilda no se iría del todo.
Después de su muerte, sus canciones comenzaron a crecer todavía más. “No me arrepiento de este amor”, “Corazón valiente” y tantos otros temas se transformaron en himnos que siguen sonando hasta hoy.

Con el paso del tiempo aparecieron historias, creencias y relatos que alimentaron aún más el misterio alrededor de su figura.