Aumentar la presencia de proteínas en la primera comida del día es un hábito recomendado por especialistas para favorecer la saciedad, mantener niveles de energía constantes y contribuir a la preservación de la masa muscular. Si bien el huevo es una de las opciones más populares, existen diversos ingredientes que permiten diversificar las mañanas aportando nutrientes de calidad.

A continuación, siete alternativas proteicas para incorporar al desayuno:
- Manteca de almendras: Aporta alrededor de 20,8 gramos de proteína por cada 100 gramos. Además de su densidad proteica, suma grasas saludables, fibra y micronutrientes como vitamina E y magnesio. Es ideal para untar en tostadas o agregar a tazones de avena.
- Salmón ahumado: Excelente opción para quienes prefieren opciones saladas, con un aporte de 18,3 gramos de proteína cada 100 gramos. Ofrece ácidos grasos omega-3 que benefician la salud cardiovascular y puede consumirse sobre tostadas o combinado con vegetales.
- Teff: Este cereal de grano pequeño de origen africano concentra 13,3 gramos de proteína por cada 100 gramos. No contiene gluten de manera natural y es rico en hierro, calcio y magnesio, constituyendo una alternativa nutritiva a la avena tradicional.
- Tofu germinado: Ofrece aproximadamente 13,2 gramos de proteína por cada 100 gramos. Al saltearlo con condimentos y verduras, funciona como una versión vegetal de los huevos revueltos, siendo libre de colesterol y bajo en grasas saturadas.
- Pan de granos germinados: Con 13,2 gramos de proteína cada 100 gramos, supera el perfil nutricional de los panes blancos convencionales. Sirve de base para combinar con otros alimentos del listado y potenciar la carga proteica de la mañana.
- Avena cortada: Contiene 12,5 gramos de proteína por cada 100 gramos. Su alto contenido de fibra beneficia la salud digestiva e intestinal, y puede dejarse en remojo desde la noche anterior con leche o bebidas vegetales.
- Yogur griego: Destaca entre los lácteos por su proceso de filtrado, lo que concentra su contenido proteico y aporta probióticos favorables para la microbiota. Resulta fácil de combinar con frutos secos, semillas o frutas.
